Mike Ilitch dejó huella en Detroit como dueño de los Tigres

Mike Ilitch dejó huella en Detroit como dueño de los Tigres

Mike Ilitch, el propietario de las franquicias de los Tigres de Detroit y los Red Wings del hockey sobre hielo de la NHL, falleció el viernes a sus 87 años de edad.

Ilitch se convirtió en dueño de los Tigres en 1992, pero se le recordará más bien por su labor en los últimos 12 años, en los que invirtió en agentes libres, el desarrollo de jugadores e instrucción para ayudar a la franquicia a dejar atrás una temporada de 119 derrotas y convertirse en contendiente. Ilitch revivió el entusiasmo por los Tigres en una ciudad con una gran tradición beisbolera, pese a que no logró darle a Detroit un título de Serie Mundial.

"Creo que este equipo le tiene un gran respecto a Mr. Ilitch por lo que ha hecho, no sólo por el equipo, sino por la ciudad", dijo el lanzador de los Tigres, Justin Verlander, cuando el club llegó a la Serie Mundial en el 2012. "Si él no hubiese armado este equipo, esto no estaría pasando".

A Ilitch le tomó más de una década encontrar una fórmula ganadora. En sus primeros 10 años al mando del club, se dio a conocer por dos hazañas. Una de las primeras cosas que hizo tras convertirse en propietario de los Tigres fue darle contrato al narrador Salón de la Fama Ernie Harwell, quien se había marchado un año atrás. Ilitch también inició el proceso para construir un nuevo estadio y en el 2000 trasladó al equipo del Tiger Stadium al Comerica Park.

El nuevo estadio fue un paso importante en la remodelación del centro de la ciudad de Detroit. Desde el punto de vista del béisbol, los jardines abiertos y dimensiones que le daban menos ventaja a los bateadores representaron un cambio parar los fans. Pero los Tigres no mejoraron de inmediato en el terreno de juego, aun después de que Ilitch llegara a un acuerdo con Dave Dombrowski de los Marlins, quien se hizo cargo del equipo como presidente y máximo ejecutivo y eventualmente gerente general.

"Me ha dicho desde un principio que lo que más que anhela es un anillo de Serie Mundial", dijo Dombrowski acerca de Ilitch en el 2012.

Dicha meta lucía inalcanzable en el 2003. Posteriormente, Ilitch comenzó a invertir no solamente dinero, sino también tiempo. Se encargó personalmente de atraer agentes libres con la promesa de que el equipo iba a prosperar.

El receptor de la Fama Iván Rodríguez fue uno de los primeros jugadores que se enteró de las intenciones de Ilitch. El boricua venía de ganar una Serie Mundial con los Marlins y era agente libre, pero estuvo dispuesto a escuchar ofertas de un dueño cuyo equipo había fijado un récord de la Liga Americana con 119 derrotas la temporada anterior. El contrato de cuatro años y US$40 millones que terminó firmando Rodríguez con Detroit tomó por sorpresa al mundo beisbolero.

El convenio de Rodríguez fue uno de varios movimientos de peso que hicieron los Tigres en ese tiempo. A los pocos meses, los Tigres eligieron a Verlander con su primera selección en el Draft amateur. Otro agente libre de lujo, el venezolano Magglio Ordóñez, firmó con Detroit el siguiente invierno. Kenny Rogers y Todd Jones llegaron un año después.

En el 2006, comenzaron a verse los resultados. Los Tigres no solamente le pusieron fin a una racha de 12 temporadas con récords perdedores y 18 años sin ir a playoffs, sino que llegaron a la Serie Mundial por primera vez desde 1984. En espacio de tres años, Detroit había pasado de ser el peor equipo de la Americana a capturar el banderín.

Al año, Ilitch y Dombrowski agregaron al cañonero Miguel Cabrera desde los Marlins a cambio de seis prospectos. Unos meses después le dieron un contrato de ocho años y US$153 millones al venezolano. Ilitch posteriormente autorizó extensiones para retener a Verlander y a Cabrera.

Aunque no consiguió un anillo de Serie Mundial, Ilitch deja un legado que incluye cuatro títulos divisionales consecutivos por primera vez en la historia de la franquicia.

"Nunca he conocido a una persona mas entregada a su comunidad y al béisbol que [Ilitch]", dijo el vicepresidente y gerente general de los Tigres, Al Ávila. "Lo que ha hecho por esta franquicia y por Detroit es incalculable".